Clausura Año Ju­bi­lar de San­ta Ma­ría Mag­da­le­na de Paz­zi, mon­ja car­me­li­ta de la An­ti­gua Ob­ser­van­cia

Hoy concluyo con mo­ti­vo del 450 aniver­sa­rio del na­ci­mien­to de San­ta Ma­ría Mag­da­le­na de Paz­zi, y donde  la Pe­ni­ten­cia­ría Apos­tó­li­ca ha con­ce­di­do que to­dos los mo­nas­te­rios car­me­li­ta­nos sean lu­ga­res en los que se pue­de ga­nar la in­dul­gen­cia ple­na­ria du­ran­te el año que va del 2 de abril de 2016 al 25 de mayo de 2017.

Santa María Magdalena de Pazzi (Florencia, 2 de abril de 1566 – 25 de mayo de 1607), nacida Caterina de Pazzi, fue una noble toscana y monja carmelita. Es venerada como santa por la Iglesia católica.

Caterina de Pazzi nació en una de las familias más ricas y distinguidas de Florencia, era la segunda hija de Camillo di Geri de’ Pazzi y de Maria Buondelmonti; en casa era llamada Lucrezia en homenaje a una abuela. Educada cristianamente, estudió en la Chiesa di San Giovannino dei Cavalieri, a cargo de los caballeros de Malta. Con sólo doce años tuvo, según sus escritos, el primer episodio de éxtasis en presencia de su madre y, a partir de este momento, tuvo diversas experiencias místicas. No se sabe si en 1581, mientras su padre era gobernador en Cortona, vivió un tiempo en el monasterio de terciarias franciscanas de la ciudad, lo que explicaría su espiritualidad franciscana.

Enviada a un convento a los catorce años, su familia la hizo volver para casarla con un noble; finalmente accedieron a los deseos de Caterina y dejaron que hiciera vida religiosa. Con dieciséis años, escogió la orden de las monjas carmelitas de la antigua observancia, ingresando en Santa Maria degli Angeli (San Frediano in Cestello), en Oltrarno (Florencia), el 27 de noviembre de 1582; tomó el nombre de María Magdalena. El convento estaba vinculado a círculos de mujeres influidas por las predicaciones de Girolamo Savonarola, con un clima evangélico de austeridad. Como otras místicas contemporáneas, su vida se caracterizó por la práctica continuada de la oración, la penitencia y la caridad hacia los necesitados.

Se hizo conocida por diversas experiencias místicas: éxtasis, raptos… que sólo se interrumpían por la asistencia a las horas del oficio divino o la Eucaristía. Estas experiencias eran recogidas por las monjas, que transcribieron las palabras que Magdalena dictaba cuando era transportada, en estados anómalos de conciencia. La obra escrita por la santa revela un estilo de viva oralidad y vigor.

Se encargó de acoger a las jóvenes que iban a la hospedería y, entre 1589 y 1607, formó a las novicias. Fue sub priora del monasterio de 1604 a 1605. Enfermó hacia 1604, muriendo tres años más tarde, el 25 de mayo de 1607.

En la Diócesis de Margarita en Venezuela el Monasterio Carmelitano de la Anunciación el Obispo diocesano Mons. Fernando Castro Aguayo presidio la santa misa de clausura de este año jubilar en compañía de varios sacerdotes y las religiosas que hacen vida en el Carmelo.

 

 

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